Mundo ficciónIniciar sesiónUn movimiento ligero de su cabeza lo decidió todo, y las risas brotaron de su garganta en cuanto el príncipe comenzó a dejar besos en toda la extensión de su cuello, muy emocionado por haber aceptado su caótica idea que haría de esta larga noche, una inolvidable.
—Gracias, gracias… —¡No entendía porque se lo decía! Pero no refutó nada al respecto por lo entusiasmado que se veía, incluso cuando sólo podía sentir los latidos de su corazón en su espalda si prestaba demasiada atención.







