Aitana
La noche con mis amigas fue como el aceite a mi motor, como comer unos chocorroles con coca cola porque me sentía llena de energía, con esas ganas de comerme el mundo. Las pláticas, risas, chistes, simplemente el tiempo con ellas me hacía olvidar un poco el vacío que ya sentía sin mi hermana durmiendo en casa. La vida mejoraba un poquito en su compañía.
Llegué a la cafetería donde había tenido mi primera cita oficial con Asher. Durante toda la mañana no dejé de pensar en aquello que era