ELORA
—Lo robé y se lo entregué a Dexter —repitió.
Mis hombros temblaron cuando comencé a reír. Todo lo que pude hacer fue mirar a Elder Blake como si fuera un comediante en un espectáculo cómico.
Seguí riendo.
—Tienes que estar bromeando —dije.
—Estás bromeando, ¿verdad? —pregunté, mientras mi corazón se encogía repentinamente de miedo.
—No, Alpha, no estoy bromeando —respondió. Me miró con tanta culpa en los ojos.
—Si no me crees, déjame llevarte al lugar donde guardé el sello —dijo.
Aún sent