LUCIEN
—Zora, ¿cuánto más tenemos que soportar esto? —pregunté, con la voz cargada de agotamiento—. No puedo seguir trabajando en esta mina. Apenas nos dan comida y nos hacen trabajar hasta el límite. Tenemos que escapar.
Había llegado a mi límite, cansado y hambriento después de largas horas de trabajo agotador.
Ya no podía soportarlo más y necesitaba escapar. Sabía que Zora había estado pensando en un plan para salir de la mina, así que decidí enfrentarla.
Zora me miró con una mirada firme, s