Pasaron dos días antes que Byron volviera a ver el rostro de su hermana. En todo ese tiempo había esperado como un lobo fiel delante de la puerta donde las ondas de feromonas mezcladas con el denso olor a la medicina se filtraban por debajo de esta. No tenía idea de que ocurría en su interior y por momentos pensaba que el doctor saldría y le diría que todo había sido en vano. Que su hermana no lo había logrado y que él se desmoronaría.
Porque de algo estaba seguro, si Dyna moría, por mucho que