Mundo ficciónIniciar sesiónPeyton.
Hoy en el trabajo me dieron una buena noticia me ascendieron a cajera es algo muy bueno son cincuenta dolares más que mi sueldo anterior el único defecto es que Liam esta a mi lado en el bar de donde no a dejado de estar insistiendo en hablar contigo no importa que lo esté ignorando solo se casa cuando un hombre de traje negro, alto y de completará imponente llega y se sienta en la barra, creo que alguien se adelantó a la hora feliz apenas son las doce y ya esta tomando, lo miro de forma discreta y me parece muy guapo su barbilla es muy masculina, su nariz es fina, tiene el cabello negro y muy bien peinado asía atrás, no habla con nadie y solo toma en seriedad me pregunto que le habla pasado para que esta tomando a esta hora tal ves encontró a su novia acostando se con su hermano, al pensar en eso se me sale una leve sonrisa nasal, quisiera irme pero no a casa por que se que Clohe esta allí tal ves al parque para pensar y poder estar sola, reviso mi celular para ver si me respondió a mi mensaje donde le cuento todo lo que paso el dia anterior y así fue me da apoyo y me intenta subir el amino a su manera, quiere que le pague a Clohe de la misma manera Pero dudo mucho que su novio se fije en mi y además jamás me acostaria con alguien por despecho aunque si ese hombre de traje me habla bonito tal ves caiga, lo volteo a ver pero ya no esta miro al rededor y lo veo caminando asía la puerta, a donde cree qué va. -¿ Liam te pago ? -No. Al escuchar eso me apresuró a alcanzarlo en la banqueta y no escucho lo que me dice Liam, tocó al hombre en el brazo para llamar su atención. -Disculpe señor. El hombre me voltea a ver molesto y me sorprende que sus ojos eran de un azul suave que me parecen muy bonitos. -¿ Que ocurre ? Su voz es profundo de esas voces que te llaman la atención pero me fuerzo a concentrarme. -Disculpe señor pero no pago la cuenta y no se puede ir. -¿ No sabes quien soy ? Me doy cuenta que este hombre es de esos ricos que creer que puede hacer lo que quiera por tener dinero no es el primero que me topo en este restaurante, me cruzo de brazos y los miro con aburrimiento. -No ¿ Y usted ? -¿ Que ? -Mire señor no me importa quien sea, ni en que trabaje, ni con quien, ni que tan rico sea debe de pagar la cuenta. El hombre mira el lugar y se ríe un poco para despues abrir su saco y me entrega una tarjeta con su nombre su apellido es el mismo nombre del restaurante, me sorprendo un poco pero me parece muy poco probable que sea el dueño o si, miro al hombre que saca unos billetes y me los entrega. -Con esto pago lo que tome. Saca un billete de cincuenta y me lo extiende. -Y esto es para ti, para que te compres algo de maquillaje que una cajera no debe de versión así. Me siento ofendida y muy molesta pero no pienso despreciar un billete tan grande, lo tomo y me fuerzo a sonreírle. -Gracias. Entró de nuevo al restaurante y ya me está esperando el gerente detrás de la caja que se ve molesto. -¿ Donde estaba ? -Fui detrás de un hombre que no pago la cuenta. -Si el señor Gorrisa. -Tras el señor Gorrisa. ¿ Te has vuelto loca ? Qué no sabes que el señor Gorrisa viene aquí cada sábado a tomar unos tragos, el jamás paga por que es el dueño. Eso me ase entran en pánico por que puedo perder mi trabajo y lo necesito mucho. -No lo sabia, lo siento no volverá a pasar se lo juro. -Y no tengo duda por que si lo hiciste enojar para en la tarde ya estarás despedida, no lo hago ahora mismo por que necesito alguien de confianza detrás de la caja. -Se lo agradezco mucho. Me paro detrás de la caja y guardo el dinero que me dio el señor Gorrisa apartando el que me dio a mi aparte, termina mi turno y no llamaron para pedir mi despido pero el gerente me detiene antes de irme. -Peyton el señor Gorrisa llamo y me felicito por tener una joven detrás de la caja tan responsable como tu qué fue capas de cobrarle al mismo dueño su consumo. Me siento tan nerviosa que lo único que puedo hacer es asentir con seriedad pero estoy rogando por que no allá un pero lo bueno que el gerente solo me desea buenas noches y me deja ir a mi casa, m****a esto estuvo cardíaco pensé que perdería el trabajo pero lo bueno que me tuvieron paciencia, antes de llegar a casa escondo más de la mitad de mis propinas en mi sujetador para evitar que Clohe me lo quite todo.






