Amelia
Me senté frente a Maxwell en su oficina, con mi laptop abierta delante de mí. Tenía una reunión más tarde esa tarde, pero por ahora se suponía que íbamos a trabajar juntos en su presentación. Nos lanzábamos miradas furtivas el uno al otro, pero ninguno decía nada. El silencio entre nosotros se sentía pesado, como si hubiera algo no dicho que ambos queríamos expresar.
—Si tienes algo que decir, dilo de una vez —dijo Maxwell finalmente, sin siquiera levantar la vista de su laptop—. Y deja