Vuelvo a cerrar mis ojos disfrutando al máximo de sus caricias, cuando mis terminales nerviosas se anidan en mi vientre y mi cuerpo se estremece ante el inminente orgasmo que está por azotar mi cuerpo, detiene sus movimientos por segunda vez en la noche, cortando mi placer de inmediato.
—¡Abre los ojos! Te dije que quiero que veas cuando te corras para mí.
Abro mis ojos y al instante me estremezco al ver mi reflejo en el espejo, esa mujer que ahora luce sumamente excitada, con las pupilas dilat