Vuk Marković
Salí del hospital antes de que el sol terminara de salir.
Jennie volvía a estar dormida cuando me escabullí, su respiración suave, constante. Una mano descansaba sobre su vientre como si el instinto hubiera recableado permanentemente su cuerpo.
Me quedé allí más tiempo del necesario, observando el suave subir y bajar de su pecho, memorizándolo —prueba de que ella todavía estaba aquí.
Viva.
Porque alguien se había esforzado muchísimo en cambiar eso.
La rabia no llegó de golpe.
Se co