Punto de vista de Jennie Frost
El sonido partió el aire como un relámpago.
Por un segundo, no lo entendí.
No había dolor, solo un destello de calor y una extraña presión entumecedora en el pecho.
Luego el mundo se inclinó hacia un lado.
Alguien gritó. Tal vez fui yo. Tal vez fue Vuk.
La terminal a mi alrededor se disolvió en caos.
La gente se agachó, gritó, corrió.
Las paredes parecían cerrarse, pero no podía concentrarme en nada más que en la expresión de Vuk: puro terror sin filtros, del tipo