Vuk Pov
El embarazo de Jennie me tenía al límite de una manera que ninguna pistola de un rival o callejón oscuro jamás pudo lograr. Aquí estaba yo, Vuk Dragović, un hombre que había construido un imperio sobre sangre y susurros, a punto de convertirme en padre. Era la primera vez —nuestra primera vez— y el pensamiento me retorcía las entrañas más que cualquier traición. ¿Armas y sangre? Eso lo entendía. ¿Pero una vida diminuta dependiendo de mí? Eso era terror envuelto en esperanza.
El trabajo se acumulaba como cuerpos sin enterrar. Envíos que redirigir, alianzas que reforzar, enemigos que aplastar. Sin embargo, todo en lo que podía concentrarme era en el bebé. Nombres desfilaban por mi mente: Aleksandar para un niño, Mila para una niña. ¿Juguetes? Había pedido un andador que cantaba nanas en serbio, un móvil con lobos en lugar de ovejas. El bebé apenas tenía unas pocas semanas, un secreto acurrucado en la barriga de Jennie, pero no podía arriesgarme a ser nada menos que el mejor padr