Vuk POV
Las últimas dos semanas de rodaje pasaron en un ritmo en el que por fin podía respirar.
Con el veneno drenado de la herida, todo se sentía… posible.
Me quedé en L.A. todo el tiempo. Sin medias tintas.
Las mañanas eran nuestras.
La despertaba con mi boca en su piel, besos lentos por su espina dorsal hasta que se arqueaba y suspiraba mi nombre.
Nos duchábamos juntos: manos explorando, agua caliente, risas resonando en el mármol.
Desayuno en la terraza: yo preparando huevos como a ella le