Me das muchas vueltas y no estás dejándome vivir. Ven a mí y quemaré al mundo por ti
Eros
—Déjame en el lugar de siempre —le ladro a Marlon azotando la puerta
—¿Está bien, señor? —me ve por el retrovisor
—¡¿A caso ves que es así?! —grito, histérico
Intenta decir algo pero cierra la boca. Se lo agradezco, no estoy para soportar pendejadas. La rabia me está consumiendo, el momento se repite una y otra vez en mi memoria. ¡¿Que le pasa a esa perra?!, parecía estar de acuerdo con la cercanía que t