Capítulo 17:

Fiestas, tragos y tentaciones ...

Lucrecia

Por más que perseguí a Eros todos estos días, él se rehúsa a verme la cara. Me planté delante de él, asesiné a la mitad de su guardia para hacerme notar pero fue estúpido de mi parte, se enfureció a un nivel superior y Aristóteles fue quien me dió la cara para decir:

—Déjalo en paz un tiempo

Ahora...¿Quién me comprenderá?

Desde mi regreso a Italia él ha estado plantado a mi lado, trabajando juntos, ponie
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