Mundo de ficçãoIniciar sessãoFiestas, tragos y tentaciones ...
LucreciaPor más que perseguí a Eros todos estos días, él se rehúsa a verme la cara. Me planté delante de él, asesiné a la mitad de su guardia para hacerme notar pero fue estúpido de mi parte, se enfureció a un nivel superior y Aristóteles fue quien me dió la cara para decir:—Déjalo en paz un tiempoAhora...¿Quién me comprenderá?Desde mi regreso a Italia él ha estado plantado a mi lado, trabajando juntos, ponie






