Mundo ficciónIniciar sesión—Es curioso que la yaya nunca me trajera aquí.— Asena me llevó hasta la cabaña que aparecía en el testamento de mi abuela. Lo cierto es que había pasado por delante montones de veces, pero nunca había llamado mi atención. Era como si el plano lo hubiese dibujado yo a los cinco años con el sol en la esquina del papel, y además la naturaleza la estaba devorando.
—¿Pero te llevó a buscar hierbas?— asentí y ella sonrió.— Ahora verás.
Tiró del pomo de la puerta un







