5 Herencia

—Yaya, estás cansada...— puse la escopeta en lo alto del armario, probablemente se le olvidaría que yo la había escondido.

—Necesito que me escuches.— me armé de paciencia y me senté con ella en la mesa de la cocina. Sacó un sobre amarillento y dejó caer tres fotografías.

La primera era de mi madre con mi edad, ya había visto muchas fotos de ella y además sus rasgos no habían cambiado tanto. 

—¿Esta eres tú?—miré de cerca la segunda foto, la abuela asintió con gesto melancólico.

—Y esta es la bisabuela, Idris.— al parecer, mi bisabuela y yo éramos las raras de la familia, porque el resto de los nombres eran normales (María, Ana...)

—Son unas fotos muy bonitas, yaya.— murmuré con media sonrisa, no quería hacerla sentir mal.

—Fíjate en nuestros cuellos.— eso hice, y encontré unos arañazos muy marcados.—Nos ha pasado a todas, si no te lo he explicado antes es porque creí que tu madre había acabado con ello.

—¿De qué va esto?— estaba siendo demasiada rareza en un solo día. No me había fijado en las marcas antiguas entre las arrugas que la abuela tenía en el cuello.

—Lee esta carta, es la que escribió mi madre, la misma que yo leí y después tu madre.— hablaba de forma atropellada.


--------------------------------------------------------------------------

     Querida hija, siento no ser lo suficientemente valiente como para encontrarme a tu lado en estos momentos. Me temo que este sufrimiento al que estás condenada es, en parte, culpa mía. En nuestra sangre está la esencia que atrae a los monstruos, aquellos que casi son fieras salvajes, y la atracción que causamos en ellos es inevitable. Lo siento mi niña, los perros del bosque irán por ti con la luna llena a tus 17 primaveras. Huye mi cielo, huye como ha hecho tu madre y no dejes que esto le ocurra a mis descendientes.

                      Idris.

Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo