Mundo ficciónIniciar sesiónEntramos en la capilla, como ya he dicho, yo no era creyente, pero mi abuela sí.
El padre se puso a hablar y hablar de las bondades de Dios, leyendo sobre la marcha los datos de mi abuela para poder rellenar huecos en su sermón.
En el momento en que el cura se puso a cantar y todos los demás le siguieron, decidí dedicarme a mirar las cristaleras.
Después salimos y echó agua bendita sobre la ventanilla de atrás del coche fúnebre. Una vez terminado todo esto, entram







