Mundo ficciónIniciar sesiónNoté lo mismo que cuando tomas un chocolate caliente en una mañana de invierno, así supe que ellos se acercaban.
—¡Suéltame, ramera de perros!— por muy creativos que fuesen, sus insultos comenzaban a molestarme.
—¿Quieres que te muerda la cara?— no podía hacer mucho más que eso, mis brazos y piernas estaban ocupados sosteniendo los suyos debajo de mí.
—Eso no será necesario.— detrás de mí aparecieron Ayax, Duke, Max y el otro chico. No me dio







