Mundo de ficçãoIniciar sessãoDespués de llamar a Asena y de que ella me jurase que no tenía una sola herida en todo el cuerpo, solo me quedaba una sospechosa.
Todos los restos de hombre lobo habían quedado disueltos y nadie más en nuestro bando había podido entrar por el acónito, a parte de nosotras tres.—María, dime que anoche no sangrante, por favor.— me salté la formalidad del saludo, la situación requería malgastar el







