Mundo ficciónIniciar sesiónLlamé a la puerta desesperada. Por suerte quién abrió fue María, hubiese sido mucho más complicado explicarle todo esto a su ama de llaves.
—Tenemos que acabar con dos mil hombres lobo franceses que hay en Carballedo.— dije de carrerilla, ya me salía automático de tanto repetirlo.
—Cuenta conmigo.—me quedé impresionada ante su reacción, una gran parte de mí e







