—Où sont tes amis?— pregunté agarrando del cuello al primero que pillé. Le miré directamente a los ojos, creí estar dispuesta a matarlo frente a los suyos solo para dejar claro que iba en serio. De hecho, estaba claro que precisamente el joven que yo agarraba en ese momento no tenía ni idea de cuál era la estrategia, veía que ya me lo hubiese dicho.
Comencé a apretar su cuello consciente de que sus vías aéreas se cerraban y el aire no llegaba a sus pulmones ni mucho menos a su cerebro. Comenza