Scott
Me subí al asiento del conductor y encendí el motor sin dedicarle ni una sola mirada. No quería ser brusco con ella. Odiaba haberla golpeado, pero tenía que hacerlo. No podía permitirme que pensara que era débil y que se podía engañar.
—Por favor, detén el coche… Necesito que me traten esto… —suplicó.
Su voz temblaba de dolor. Pero no me inmuté.
—No hasta que me digas dónde está mi madre.
Ya era bastante malo que casi la hubieran atrapado los Leatherhead Pack. Si se la hubieran llevado, h