Mi corazón también se apretó al ver la tristeza de Dulcita. Aunque parte de mí se sentía culpable por lo sucedido, sus palabras me conmovieron profundamente.
Levantando su cabecita llena de lágrimas, Dulcita dijo con seriedad: —Mamá, la próxima vez no te abrazaré más. ¡Voy a protegerte!
Julieta, aprovechando el momento, añadió: —Tío, yo no abracé a tía, ¡yo mordí a esa mujer mala!
Patricio acarició su cabeza con aprobación y dijo: —Julieta es muy valiente, sabes cómo proteger a tu hermana y a tu