Los usuarios de internet no se tomaron la molestia de entender la verdadera situación, lo que resultó en un caos total.
Las ventanas de mi habitación del hospital fueron destrozadas, la puerta fue derribada, y los enfurecidos asaltantes me lanzaron huevos, verduras podridas, y pescado y mariscos descompuestos. La habitación quedó en un estado desastroso, con un olor insoportable y un desorden absoluto, peor que un basurero público.
La situación se había salido de control. Teo, protegiéndome, tam