Cuando terminé de hablar, Luciana golpeó la mesa, su expresión se iluminó de repente: —¡María, eres la más inteligente! Hagámoslo así, ¡tu plan es absolutamente viable!
Estela también parecía sumida en sus pensamientos. Después de un momento, como si hubiera tenido una epifanía, dijo con entusiasmo: —¡Señorita Lara, mi mente parece haberse aclarado de repente! ¡Ya sé cómo ayudarte en el siguiente paso!
Nos reímos juntas, entusiasmadas con el plan.
—He tenido esta idea en mi cabeza durante mucho