Sus palabras generaron en mí una inexplicable pasividad interna, profundizándose de repente. Esta sensación involuntaria siempre me había mantenido inquieta.
Bajé la mirada con cierta culpabilidad, abrazándolo por la estrecha cintura. Mi corazón estaba confuso de una manera inexplicable. Admitiría que lo que sentía por él ya no era simplemente un simple gusto, más bien, estaba atrapada en la trampa de ternura que él había tendido para mí.
Sí, era una trampa. Siempre tenía la sensación de que ya