Frente a sus rugidos, los encaré sin miedo, manteniendo la calma.
—Amigos, todos ustedes tienen contratos con Hernán, y en cuanto al tema del pago, está claro en los contratos. ¿Realmente creen que los contratos son solo papel? ¿Acaso Hernán no les pagó?
—¡Y nos debe mucho dinero aún!— gritó alguien.
—¿Deudas? Si es así, deberían reclamárselo a Hernán. ¿Ahora vienen aquí a exigirme dinero, creyendo que las mujeres son fáciles de intimidar? ¿Con su moral tan baja, aún creen que pueden hacer negoc