Su rostro era extremadamente frío, daba la impresión de que no se iría sin obtener una respuesta.
Ella negó con la cabeza, manteniendo su actitud indiferente, en realidad no tenía miedo de James y su mirada helada.
—James, no continúes con este espectáculo, no te diré nada. ¿Sabes por qué? Porque es mi asunto personal y no necesitas saberlo.
—¿Por qué no? ¿Qué escondes?
El llamado señor D lo ha estado atormentando durante noches, y está ansioso por saber quién es el hombre que la respalda de ma