Después de colgar, Astrid vio las llamadas recibidas y se sorprendió al encontrar una llamada a la una de la mañana, frunció el ceño, pensando que había sido Andrés quien respondió y luego apago el teléfono.
Mirando la hora, llamo al chico en cuestión, que todavía estaba durmiendo. —Hay dos cosas con las que debes ayudarme.
—Bien.
Astrid regresó a la oficina nuevamente y escucho a Susi decir —Mi teléfono no ha dejado de sonar, todos quieres escuchar la versión de Selene, con respecto a la cache