Cap. 99: La visita conyugal.
La puerta de la habitación de visitas conyugales se cerró detrás de Luis Díaz, quien llevaba las manos en los bolsillos, su rostro reflejando la mezcla perfecta entre curiosidad y sarcasmo que lo definía. Al cruzar el umbral, lo primero que vio fue a una figura femenina de espaldas, vestida con un hábito religioso.
Luis arqueó una ceja, su mente pensó con rapidez para descifrar lo que estaba viendo. Dio un paso hacia adelante y habló con incredulidad:
—¿Hermana?
La figura se giró lentamente, y