Cap. 75: Tu amor me hace bien.
El silencio en el apartamento era casi insoportable, solo interrumpido por los sollozos de Micky. Sentado en el regazo de María Elena, con el rostro enterrado en su pecho, el niño temblaba de puro miedo y tristeza.
—Yo sé que tú no eres una asesina, mamá —susurró entre hipidos—, pero… pero ellos gritaban cosas horribles.
María Elena acarició suavemente su cabello oscuro, su propio corazón quebrándose al escuchar la angustia de su hijo.
—Lo sé, mi amor, lo sé. Nada de lo que dijeron es verdad. M