280. Frío hospital
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El frío del hospital se colaba por cada rincón de los pasillos desolados, el eco de los pasos resonaba con un ritmo constante, interrumpido ocasionalmente por el suave zumbido de las luces fluorescentes. Era tarde, y el silencio parecía intensificar el aire pesado del lugar. Una mujer, vestida con el uniforme característico del personal, caminaba con seguridad. Sus ojos inquietos escaneaban cada rincón, cada figura, en busca de algo —o alguien.
Se detuvo frente a una habitación y empujó la