258. ¡Oh, te encontré!
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Faltaba poco para la rueda de prensa, y Julieta no podía evitar sentir un leve nudo en el estómago. Sentada en una pequeña sala de espera, su asistente, Mateo, revisaba algunos documentos mientras ella intentaba concentrarse en su respiración. Llevaba un vestido rosa palo elegante, sencillo pero sofisticado, que contrastaba con su expresión seria y pensativa.
De repente, la puerta se abrió, y una mujer desconocida entró, mirando alrededor como si estuviera buscando algo. Sus ojos se ilumin