242. Silencio tenso
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Julieta arregló todo para que sus padres se llevaran a su hija Maxime fuera del país. Sabía que era lo mejor para la pequeña, y aunque su corazón estaba partido, no podía dejar de pensar en que lo hacía por ella. Julieta aún no podía moverse de allí sin sacar a Maximiliano de la cárcel; no pensaba dejarlo en ese lugar.
—Gracias —dijo el padre de Maximiliano, con un tono que intentaba esconder la gratitud pero que no podía evitar.
—No lo hago por usted, lo hago por él, señor Hawks —respond