229. Comisaria
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Maximiliano estaba a punto de entrar a su auto cuando un oficial de policía lo detuvo.
—Señor, no puede irse. Debe rendir una declaración —dijo el oficial con voz autoritaria, bloqueando su paso.
Max giró sobre sus talones, su rostro una mezcla de incredulidad y furia.
—¿Sabes quién soy? ¡Es mi madre la que va en la ambulancia! —espetó, mirándolo como si el oficial no fuera más que un obstáculo insignificante.
El policía lo observó con calma, pero su mirada se endureció al notar el tono arr