La empresa tenía un comedor para empleados, pero Cira pensó que si iba al comedor en ese momento, podría ser objeto de discusiones clandestinas mientras todos comían. Por lo tanto, optó por ir a un pequeño restaurante cerca de la empresa para almorzar.
La puerta del pequeño restaurante estaba abierta de par en par, orientada hacia la carretera principal. Estela pasó casualmente y, sin intención, miró hacia adentro, viéndola.
—Cira, qué coincidencia.
Aunque aquella noche en Villaherrera, Cira, ca