Morgan siempre carecía de emociones y expresiones. Cuando llegó al lugar donde se citó con Enrique, lo vio devorando un bocadillo.
Lo miró por un momento y se sentó.
Enrique señaló los documentos en la mesa y dijo vagamente: —Los datos que necesitas están ahí. Desde anoche hasta ahora no he comido nada, estoy muriéndome de hambre.
—¿No hay nadie en casa que te haga de comer? ¿No dijiste que tu madre te buscaría una esposa? —Morgan tomó la carpeta y hojeó los documentos, haciendo un comentario ca