Con la firma y la entrega del cheque, además de haber hecho la notarización, el asunto quedó resuelto.
Tras la partida de los padres de Zavala, Fermín cambió de bando en un segundo y sugirió celebrarlo con una cena, ofreciéndose a pagar: —Vamos a festejar en Sueños Efímeros esta noche.
Tanto Cira como Isabel declinaron. ¿Los tres juntos? Era una combinación extraña e incoherente.
—¿Es porque somos pocos? —Fermín sacó su teléfono. —No es gran cosa, puedo invitar a más gente.
Con esa actitud, cual