Cira se quedó sin palabras.
Cira apenas recordaba que en el crucero, Morgan la había llevado a una habitación en el segundo piso, donde Fermín estaba sentado frente a la mesa de cartas, mandándola acercarse para encender su cigarrillo.
En aquel momento, bajo aquellas circunstancias, si ella hubiera obedecido, habría estado menospreciándose a sí misma, así que no se acercó.
Sin embargo, jamás imaginó que Fermín sacaría a colación cuentas pasadas y buscaría ajustarlas aquí.
Cuando Cira lo entendió