Cira habló sin mostrar ninguna emoción: —Señor Vega, la operación de mi madre es mañana por la mañana.
—Así que, ¿no vas a dormir esta noche? —Morgan levantó una cuchara de porcelana y sirvió un tazón de sopa.
—Puedo dormir en el hospital.
Respondió Cira mientras miraba la sopa. Era una sopa clara y ligera, cocida al vapor, con poco aceite. Y su voz también era calmada.
—En este momento, solo estoy preocupada por mi madre. Quiero quedarme cerca de ella. El médico dijo que tiene que aguantar hast