Se quedó un poco perpleja cuando aparecí sin Jill. Nos sentamos y le dije que sabía todo lo que había pasado la noche anterior. Sus ojos se abrieron de par en par y empezó a tartamudear algo sobre cómo pensaba que Jill no quería que yo me enterara. Putita de mierda, tenía razón, pero ahora quería los detalles.
Mentí y le dije a Donna que Jill me lo había confesado todo anoche, contándome cómo ella quería probar una polla extraña. Los ojos de Donna se abrieron aún más mientr