Punto de vista de Valeria
La oscuridad no duró.
Estaba flotando en la nada, suspendida entre el grito que había salido de mi garganta y el silencio que le siguió. Mi cuerpo había desaparecido. Mi miedo había desaparecido. Solo estaba el calor, ardiendo más brillante que cualquier fuego que hubiera sentido jamás.
Y entonces abrí los ojos.
La mazmorra seguía allí, pero todo se veía diferente. Las sombras eran más nítidas. La luz de las antorchas era más tenue. Y Gabriela estaba en el suelo, pega