Punto de Vista de Theo
El olor a humo de madera y té de manzanilla no pertenecía a mi mundo ya.
Estaba de pie junto a la cuna de madera, mis dedos trazando el suave algodón de la manta de Liam. Estaba dormido, su pecho subiendo y bajando en un ritmo lento y constante. Se veía en paz, intacto por la tormenta de auditorías corporativas y apagones mediáticos que nos esperaban tres horas al sur.
Afuera, la luz gris de la mañana empezaba a romper sobre los pinos de la montaña.
Una sombra cayó sobre