"¡MYLA!" La voz de Jared rugió por la casa, áspera de miedo.
Irrumpió en la cocina, la pistola levantada. Sus ojos detectaron la puerta astillada de la despensa colgando de una bisagra, y su miedo se duplicó.
"¿Myla?" Llamó de nuevo, el corazón palpitando, pero nadie respondió. La cocina estaba vacía.
Vio algo brillando en el suelo de la despensa. Fue a comprobarlo y vio que era su teléfono.
Su corazón golpeó con más fuerza. Salió corriendo de la cocina y por el pasillo.
Al llegar al punto medi