Jakob entró a su casa corriendo, apretando el bastón con fuerza, al ver la figura femenina recostada en su sofá lo aventó al suelo y acortó la distancia entre ella y él
—¿Qué diablos haces aquí? —preguntó al tiempo que la tomaba del cuello, la levantaba y la hacia caminar hasta la puerta, para echarla de su casa, pero se detuvo a medio vestíbulo, no podía darse cuenta de sus tratos con ella.
—Vine a cobrarme la herida imbécil —respondió sacando una pequeña arma de su ropa —no estaba en el trato