Jakob quería apretar el cuello de Edwan, pero no podía, así que apretó un cubierto, pensó que iba poder tenerlos bajo control en su casa, pero ya había visto que no, y no le quedaba más remedio que aceptar.
—Bueno si ya tomaron la decisión, no tengo más que hacer —tomo un sorbo de la copa de vino calmando su molestia —mañana mismo dispondré que vayan a trabaja a casa de Killari.
—Muchas gracias Jakob —dijo Edwan que pensaba en la sorpresa que le tenía a Rosalin, alguien que Jakob tal vez no qui