Elara
Desperté con la sensación de estar sostenida, con un peso presionando mi cuerpo, pero no era Orión.
Abrí los ojos lentamente, esperando la imagen familiar de mi habitación, el suave resplandor de las velas, el suave zumbido de la mansión por la noche.
Pero no había nada.
La oscuridad me oprimía, pesada y viva, devorando todo a su paso.
Era una sensación extraña... era como si estuviera consciente, pero atrapada en mi cabeza.
Intenté moverme, pero el peso solo me oprimía aún más, casi asfixiándome. El pánico se apoderó de mí de inmediato, intenso y agudo.
Intenté incorporarme, con los músculos entumecidos por el sueño, pero una repentina oleada de mareo me devolvió a la superficie blanda.
Algo andaba mal. Algo terriblemente mal.
Sin embargo, no podía ubicarlo.
Entonces, el recuerdo de ayer, cómo todo parecía engañosamente tranquilo hasta que oí los gritos.
La mujer que murió, el niño…
El recuerdo solo hizo que un dolor palpitara por mi cuerpo, pequeños pinchazos flotando en mi cr