— ¡¿Pero sabes qué es lo peor de todo?! Y lo verás cuando estés en Colombia... son dos Alfas, hijos de puta, que no me dejan salir sola ni en la ciudad sin que yo haga una parada con ellos por eso. Siempre estoy vigilada, siempre tengo que avisar dónde estoy. Otras manadas, que no tienen sus propios Omegas, suelen secuestrar a los de mi raza, para poder fortalecer su grupo. Y eso viene siempre con violaciones y torturas, para conseguir poder de un Omega.
Chris abrió los ojos, recordando las pal