— ¿Algo que puedas hacer para que te sientas mejor? — preguntó Diego — No quiero que nadie salga herido por estar ayudándome...
— Ya estoy acostumbrada. — cortó Olivia — Sólo necesito adaptarme con la situación del pueblo, ya que estaré sobre la tensión de él hasta que se vaya. Si consigue algunas barras de chocolate yo estaría agradecida.
Diego sonrió suavemente y dio orden silenciosa a uno de sus bebés que, sin decir nada, se retiró.
— ¿Puede explicarnos qué está pasando ahora? — pidió Victor