El Tigre quería comerse a alguien vivo en el momento. El miedo de que la menor no recordada en el asiento de al lado no soportaba las heridas que había sufrido, lo estaba asfixiando. Podía ver las venas negras que surgían en el cuello de la Loba Blanca y sabía que venía de la mordida en el brazo que le había dado esa cosa.
Su granja nunca había estado tan lejos como en ese momento. Diego detuvo el coche frente a la casa, casi atropellando a algunas personas. Corrió hacia el asiento del pasajero